Rosalía actúa durante la gala de los premios BRIT Awards 2026. EFE/EPA/Adam Vaughan

Javier Herrero |

Madrid (EFE).- Música y religión han mantenido una relación profunda e histórica por la que la primera funcionó a menudo como herramienta sacra de comunión colectiva y conexión con una realidad superior. Cuando en el siglo XX la música pop explotó como fenómeno mundial profano, el vínculo no desapareció, solo se transformó.

Del catolicismo al hinduismo, del pop a la bachata o el folk, el deseo de trascender se ha materializado en estos años en casi tantas formas como confesiones religiosas y estilos musicales hay, con ejemplos como los siguientes para quien quiera vivir una Semana Santa espiritual pero diferente, a veces contestataria, sin recurrir a las saetas como banda sonora.

Entre los grandes inventores de la música moderna, los Beatles, especialmente George Harrison se caracterizó por su perfil más metafísico, sobre todo cuando viajó a La India e hizo que ‘The White Album’ (1968) respirara esa vibra, que fructificó en su primer disco en solitario dos años más tarde con un tema como ‘My Sweet Lord’, contra el sectarismo religioso.