Ya sea de forma crítica o curiosa, las obras artísticas se interesan por la religión dejando atrás la subversión y la ironía, y en consonancia con una mayor exposición pública de la fe
El 20 de octubre de 2025 Rosalía presentaba su nuevo disco por las calles de Madrid, causando gran revuelo en la Gran Vía. En la plaza de Callao se proyectaba la portada de Lux, donde la artista aparece vestida con atuendo de monja.
html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lavanguardia.com/vida/20250423/10606097/numero-catolicos-desciende-espana-desafeccion-jovenes.html" data-link-track-dtm="">Era la gran noticia: Rosalía daba un giro —al menos estético— hacia lo religioso, coincidiendo con un crecimiento de la exposición pública de lo espiritual.
Sucede en una coyuntura que algunos interpretan como un retorno a tiempos preilustrados: crisis de la democracia liberal, contestación del saber científico, reivindicación de la moral tradicional, regreso de la religión católica. No es la única manifestación cultural de ese fenómeno: lo religioso, sea de forma crítica o espiritual, vuelve a tener presencia. Rosalía propone en sus nuevas canciones la salvación por la fe, aunque sin beatería: en la primera pista, Berghain, suena “te follaré hasta que me quieras”.








