El director del Departamento de Determinantes Sociales de la salud de la OMS piensa que no se puede esperar a tener toda la evidencia científica para proteger la salud mental de los menores y acusa a la industria del tabaco y el alcohol de explotar las lagunas legales en los países más pobres
Etienne Krug tiene claro que “son tiempos difíciles para la salud global”. La desigualdad, la voracidad de las industrias agroalimentarias, del alcohol y del tabaco o el daño que ejercen las redes sociales en la salud mental de los menores son algunos de los asuntos que más preocupan al director del Departamento de Determinantes Sociales de la salud en la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es decir, el que se ocupa del impacto de los factores económicos y sociales en la salud, que a menudo pesan más que la genética, y sobre todo cuya solución es más política que científica y en teoría, más alcanzable.
“Vemos cómo florecen estrategias de la industria del tabaco en países donde hay menos regulación y a menudo son los países pobres”, explica este médico, que también alerta de que la comida basura ultraprocesada y las bebidas azucaradas son en muchos países más baratas que el agua o la comida fresca, lo que hace que gran parte de la población no se la pueda permitir, alimentando la obesidad que se expande en el Sur Global.






