Los expertos consideran que el verdadero desafío es regular el diseño y navegación para mitigar los impactos negativos en la salud

España será la última ficha del dominó en limitar la edad de uso de redes sociales. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes que el país prohibirá el acceso a las redes a menores de 16 años y obligará a las plataformas digitales a incorporar sistemas efectivos de verificación de edad. Sigue la estela de Australia, que reguló la edad en diciembre, y a la que planean sumarse Francia y Portugal. Entre los expertos del ámbito digital y educativo, hay quienes consideran que limitar el acceso a redes les permitirá a los adolescentes adquirir mayor madurez para afrontar sus riesgos y quienes exigen que la verificación de la edad se haga de manera segura y eficiente. Otros, sin embargo, cuestionan que el número es arbitrario y argumentan que en algunos países a esa edad ya se puede conducir, votar o haber completado la educación obligatoria. Más allá del límite etario, la discusión también se amplía hacia revisar para qué las usan los menores, qué consumen, en qué horarios navegan y si debería regularse también su diseño.

Ocho de cada 10 estudiantes accede a su primer teléfono móvil a los 11 años en España y casi la totalidad de los jóvenes de entre 10 y 20 años (92,5%) está registrado en alguna red social, según el informe de Unicef, Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital, publicado en noviembre pasado. El estudio alerta de que el 5,7% de los niños y adolescentes presenta una conexión excesiva y poco controlada, que interfiere en su vida cotidiana y se asocia a síntomas de ansiedad, depresión y riesgo suicida.