Dos informes de la organización denuncian que la fiscalidad actual no frena el consumo de estos productos y piden a los gobiernos aumentar y actualizar la tributación para financiar la sanidad
Mantener bajos los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas cuesta vidas y debilita los sistemas sanitarios. Este es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado a los gobiernos este martes. Dos nuevos informes del organismo, que se publican esta tarde, alertan de que la fiscalidad actual permite que estos productos dañinos mantengan bajos precios y disparen los riesgos para la salud. “En la mayoría de los países, los impuestos son demasiado bajos para ser eficaces, están mal diseñados, no se ajustan con regularidad y rara vez se ajustan a los objetivos de salud pública”, ha dicho en rueda de prensa su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Los informes advierten que los sistemas fiscales están fallando en su función protectora y que reforzar la tributación de estos productos no solo es una medida de salud pública, sino también una herramienta para aumentar los ingresos que financian la salud. “Muchos países han demostrado que, cuando se hacen bien, son una poderosa herramienta de ayuda”, ha afirmado Adhanom Ghebreyesus. El director general de la OMS ha tomado como ejemplo el caso de Filipinas. “Una importante reforma tributaria sobre el tabaco y el alcohol en 2013 aumentó los ingresos en más de cinco veces. Esto respaldó la expansión del seguro médico nacional a más de 15 millones de familias pobres”, ha comentado.






