Dicen que hay más perros porque la gente no quiere tener hijos, pero yo les digo que también hay más perros porque hay más padres incapaces de decir no a sus hijos

Menuda decepción el supuesto Camera Café canino. Vida perra es el equivalente televisivo del último paseo que hay que dar en invierno con viento y lluvia, ese en el que el can decide que antes de hacer lo suyo debe olisquear hasta la última brizna de hierba del parque. En ese momento te preguntas por qué tienes perro. Vida perra me hizo preguntarme por qué tengo Prime Video. Luego recordé que está al caer The Boys y que acaban ...

de incorporar Lou Grant y la redacción de Los Angeles Tribune es donde quiero pasar estas vacaciones.

Entre los usuarios del parque canino ficticio hay talentos de la comedia patria: Fernando Tejero, Jordi Sánchez, Carlos Areces, Ana Morgade… Gente que con aparecer en plano provoca risa, lucha por sacar adelante situaciones y diálogos sonrojantes. Y es peor cuando “hablan” los perros. ¿Cómo han podido llegar al montaje final esos canes parlantes? ¿Qué sabe el creador de esta serie sobre Jeff Bezos? ¿Con qué lo ha amenazado?

Anda que no hay material para hacer una buena ficción sobre un pipicán con el fascinante microcosmos que congregan. La cosa suele empezar bien. Los asiduos se ponen nombres supuestamente graciosos como “la patrulla canina” o “los mosqueperros”, hacen un grupo de WhatsApp —ese infierno que la humanidad ha tolerado con sorprendente docilidad— y todo fluye hasta que empiezan a darse lecciones de etología y nutrición y el tema acaba como en una coalición de izquierdas.