El retorno a la cotidianidad tras las vacaciones de verano no solo se hace cuesta arriba para las personas, los perros también acusan el cambio. Pasar tiempo de ocio con sus tutores es de las cosas que más echan en falta tras el paréntesis estival. “Cuando nos reincorporamos al trabajo, de repente, nuestro compañero se enfrenta a más horas de soledad, una menor estim...

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ulación e, incluso, a cierta incertidumbre”, explica la veterinaria Susana Muñiz, diplomada europea en Medicina del Comportamiento Animal.

Los canes pueden tener un periodo de adaptación complicado a su regreso a la rutina. “Pueden sentirse aburridos, frustrados y, en algunos casos, tener ansiedad, porque son animales muy rutinarios y los cambios bruscos tienen un gran impacto en su bienestar emocional”, añade la experta. Eso sí, según aclara Muñiz, esto no les ocurre a todos los perros: “Depende de diferentes factores, como la personalidad. Por ejemplo, si es nervioso o extrovertido llevará peor la soledad. Al igual que si se trata de perros jóvenes, ya que precisan más compañía para sentirse estimulados, o para los que tienen ansiedad por separación”.

La veterinaria también explica por qué benefician al perro unas vacaciones de verano bien planteadas, con paseos, ejercicio y más tiempo con los tutores. “Con ese enriquecimiento ambiental, se aumenta su calidad de vida y se fortalece el vínculo con ellos. Pero nunca hay que forzar al animal a hacer cosas que le den miedo o le desagraden, como, por ejemplo, estar rodeado de mucha gente”, aclara.