Los perros y gatos que precisan cuidados específicos, como por enfermedad, período de lactancia o inadaptación al albergue, pueden ser acogidos en hogares de voluntarios hasta su recuperación y posterior adopción

La vida puede ser dura para algunos perros y gatos que, además de ser abandonados, tienen alguna enfermedad o dificultad, lo que les complica su estancia en los albergues que les acogen. Son

://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2025-05-20/el-70-de-los-perros-y-el-95-de-los-gatos-abandonados-o-perdidos-no-llevan-microchip.html" data-link-track-dtm="">los más desfavorecidos entre los desfavorecidos, pero, afortunadamente, los centros de protección que se encargan de ellos tienen una alternativa para que tengan una segunda oportunidad. Se trata de una modalidad de acogida temporal en hogares de personas que se ofrecen como voluntarias para cuidarlos.

Para ser voluntario no hace falta experiencia previa, sino buena disposición para ofrecer tiempo y amor al animal que se acoge. “Se necesitan ganas de ayudar y de darles cariño, atención y unos cuidados básicos”, explica Ángeles Heras, directora del albergue de La Camada, Asociación Protectora de Animales y Plantas de Guadalajara (España). Las personas que hacen de canguros cumplen una misión que es fundamental para rescatar a perros y gatos especialmente desvalidos. “El objetivo es ofrecer un plazo de tiempo a estos animales en un entorno donde se sientan seguros y cuidados hasta que se recuperen”, sostiene Miriam Pérez, educadora social con máster en Etología.