La Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario fue aprobada en abril de 2025, pero las empresas han contado con un año de margen para cumplir con ella de forma obligatoria

Hace poco más de un año, en marzo de 2025, el Congreso aprobó la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario. El objetivo de esta nueva normativa es “la prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos por parte de todos los agentes de la cadena alimentaria”, lo que obliga a las empresas a contar con un plan para disminuir las pérdidas, gestionar los recursos de forma más eficiente y fomentar la donación y redistribución d...

e los alimentos. Aunque la ley entró en vigor en abril de 2025, se dio a las empresas un año de plazo para cumplir de forma obligatoria con las medidas que exigía, y ese plazo se cumple mañana, 3 de abril de 2026.

¿A qué están obligadas las empresas de la cadena alimentaria a partir de ahora? Tal y como se indica en el Artículo 6 de la ley, el primer paso es la prevención, por lo que se insta a los negocios a elaborar un plan que minimice las pérdidas y el desperdicio alimentario. Desde Phenix, empresa francesa que se dedica a asesorar a negocios para gestionar, reducir y valorizar sus excedentes, señalan que esta prevención pasa por “mejorar la planificación de las compras, ajustar la producción y la gestión del stock a la demanda y fomentar la transformación de los productos no vendidos en nuevos”. Si a pesar de estos planes de prevención, hay alimentos que acaban siendo descartados, la prioridad es que sean donados o redistribuidos. De hecho, la ley prohíbe de forma expresa cualquier cláusula contractual que impida la donación de alimentos.