La alianza de las dictaduras del siglo XXI se resquebraja tras la extracción de Nicolás Maduro por Estados Unidos, pero no se vislumbra una transición democrática

La llamada “troika de la tiranía” en América Latina ―las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua―, acuñada por John Bolton, asesor de Seguridad Nacional durante la primera presidencia de Donald Trump, en realidad siempre fue una simplificación engañosa. ...

A pesar de compartir algunos elementos comunes por su resiliencia autoritaria, las dictaduras del siglo XXI nunca fueron un bloque homogéneo y más allá de sus fortalezas y debilidades, sus diferencias ameritan el diseño de políticas diferenciadas hacia cada país, como en efecto está ocurriendo bajo la segunda presidencia de Trump, aunque siempre bajo el sello exclusivo del interés MAGA. Tres meses después de la extracción de Nicolás Maduro por la fuerrza de Estados Unidos, lo único claro que revela el espejo de Venezuela es que los caminos de la improvisada doctrina Donroe no necesariamente conducen a una transición a la democracia.

Cuba ha sido durante más de 60 años una dictadura de Estado, Ejército y partido único, cuyo ineficiente modelo de economía estatal centralizada, agravado por el embargo estadounidense, depende de un gigantesco subsidio económico externo, primero de la URSS y después de la Venezuela chavista. Antes de llegar a la etapa de colapso en que se encuentra el país desde hace varios años, el régimen cubano descartó o fue incapaz de realizar profundas reformas económicas y políticas, después del “período especial” en los noventa, durante la apertura de Barack Obama en 2014, y tras las protestas de 2021, lo cual representa hoy su mayor vulnerabilidad ante las presiones de Trump.