La detención de Maduro por presunto tráfico de drogas contrasta con el indulto del expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, condenado por el mismo delito

La guerra contra las drogas retoma el protagonismo de décadas pasadas en América Latina, de la mano de Estados Unidos y su presidente, Donald Trump. La captura de Nicolás Maduro en Caracas, este sábado, en un operativo pocas veces visto en la región, enmarca el nuevo paradigma. Las drogas se erigen de vuelta en el enemigo público número uno para la gran potencia norteamericana, como hasta hace poco lo fue el terrorismo islamista. Los movimientos de Trump en los últimos tiempos revelan, sin embargo, ciertas contradicciones, que cristalizan en la figura del ahora indultado Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras.

Condenado hace año y medio en Nueva York, misma ciudad que acogerá el proceso contra Maduro, Hernández recibió el indulto de Trump hace apenas un mes. Fue una decisión controvertida, dada la condena contra el exmandatario centroamericano, que gobernó Honduras de 2014 a 2022. El jurado lo halló culpable de narcotráfico y posesión de armas automáticas –delitos que la justicia de EE UU finca igualmente a Maduro– y un juez lo sentenció a 45 años de prisión, pena que debería haberle mantenido en la cárcel de por vida. Pero entonces apareció Trump que, con un mensaje en su red social, Truth, anunció su perdón a finales de noviembre.