Los presidentes Lula da Silva, Claudia Sheinbaum, Gabriel Boric y Gustavo Petro condenan acción de Donald Trump y abogan por la diplomacia. En el otro extremo, el argentino Javier Milei y el ecuatoriano Daniel Noboa apoyan a la ofensiva

La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras registrarse ataques de Estados Unidos en zonas civiles y militares de Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, mostró dos posturas diametralmente opuestas en Latinoamérica. Mientras los gobiernos de Brasil, México, Colombia y Chile han rechazado las acciones militares en Venezuela, los de Argentina y Ecuador han aplaudido lo ocurrido.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva condenó la acción que derivó en el arresto de Maduro, acusado por la Administración de Donald Trump de encabezar una organización de narcoterrorismo llamada el Cartel de los Soles . “Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente venezolano han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”, dijo el mandatario en su cuenta de X.

El mensaje no menciona explícitamente a Estados Unidos ni a Maduro. Lula, que había apostado a una salida diplomática para el régimen chavista, pidió a la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, responder con firmeza al episodio que marca a la región: “Atacar a los países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo (…) Esta acción recuerda los peores momentos de injerencia en la política latinoamericana y caribeña y amenaza la preservación de la región como zona de paz”.