El presidente de Estados Unidos da a diario su versión sobre la ofensiva en Oriente Próximo en comparecencias, entrevistas y mensajes en su red. “Puedo cambiar de opinión en segundos”, responde cuando le señalan incoherencias
El presidente Donald Trump no ha perdido oportunidad de contar ―y enrevesar― su versión sobre la guerra que emprendió contra Irán junto a Israel hace un mes. Desde el 28 de febrero, ha dado más de medio centenar de entrevistas, ha hablado en casi una veintena de discursos y eventos y ha respondido a preguntas de los medios una decena de veces a bordo, o a las puertas, del Air Force One, según la hemeroteca del medio estadounidense Roll Call, que reúne en su web todas las intervenciones del presidente. Al mismo tiempo, ha escrito más de 40 publicaciones sobre Irán en su red, Truth Social, ha compartido otra decena de veces artículos de la prensa que le son favorables y ha reposteado publicaciones de funcionarios que le dan la razón.
En la guerra contada por Trump ha habido de todo. Desde exaltaciones al “increíble” ejército estadounidense y críticas a sus antecesores, hasta repetitivos reportes de los golpes militares y constantes evocaciones al asesinato del general iraní Qasem Soleimani en 2020 y a la operación Martillo de Medianoche contra Irán en junio pasado. También figuran amenazas a Teherán y acercamientos o reproches a la OTAN, a cuyos miembros llamó directamente “cobardes”. Hay, además, anuncios sobre la posibilidad (o imposibilidad) de una negociación y algunos deslices. “Tienen que abrir el estrecho de Trump... quiero decir, de Ormuz”, dijo el pasado 27 de marzo en Florida, en una conferencia sobre el futuro de la inversión saudí. “Perdón, lo siento mucho, qué error tan terrible. Las noticias falsas dirán que ‘lo dijo accidentalmente’. Ahora bien, conmigo no hay accidentes. No demasiados”, agregó, en medio de las risas del público. Ese día, no escatimó en onomatopeyas para describir la interceptación de misiles iraníes: “Fire, ¡boom!, fire, ¡boom!”.








