Una mujer con mantilla durante la procesión de la Ilustre y Franciscana Cofradía del Santísimo Cristo de las Misericordias y Nuestra Señora de las Lágrimas de Jaén. EFE/José Manuel Pedrosa.

Madrid (EFE).- La participación de las mujeres en las mismas condiciones que los hombres en la Semana Santa y otras celebraciones ha sido objeto de controversia desde hace décadas, en algunos casos ya superada y en otros ha llegado incluso hasta los tribunales europeos.

La polémica ha saltado esta semana a la actualidad por la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto, entidad fundada en 1492, que acaba de rechazar que ellas procesionen.

La presencia femenina se ha abierto paso en las últimas décadas con cuadrillas de costaleros mixtas, y en otros casos exclusivamente femeninas, pero los conflictos son recurrentes y demuestran que el camino de la igualdad no es lineal.

Los impulsores de la integración argumentan que no se trata de romper las tradiciones de una arraigada Semana Santa, sino de adaptarla a los nuevos tiempos, pero las resistencias han obligado a los tribunales a dirimir si las entidades privadas de carácter religioso pueden establecer diferencias en razón de sexo. Lo mismo ocurre con celebraciones de fiestas patronales.