La Semana Santa andaluza concita una legión creciente de seguidores, también entre ateos y agnósticos: “Lo hacen por motivos de identidad”
La escritora y comunicadora Bea Cepeda sintió lo que ella denomina como “el macarenazo” al filo del mediodía del Viernes Santo de 2023, mientras contemplaba a
pana/andalucia/2025-12-08/ha-vuelto-la-macarena-regresa-restaurada-entre-colas-de-fieles-tras-el-fiasco-de-la-intervencion-en-la-talla-del-pasado-junio.html" data-link-track-dtm="">la Virgen de la Macarena de regreso a su basílica. Atea tras estudiar en un colegio de monjas de su Zamora natal, experimentó tal zarandeo emocional que el temblor de sus manos hasta se percibe en el vídeo que grabó: “Estaba llorando viva”. El descubrimiento hizo que la zamorana de 39 acabase mudándose a Sevilla y convirtiéndose en “adicta” a su Semana Santa: “No es que me haya vuelto católica porque sigo pensando lo mismo, pero he encontrado algo a lo que no sé ponerle palabras. Si es Dios, no tiene nada que ver con la religión que me enseñaron en el colegio, para mí es más religiosidad popular”.
Desde aquel 2023, Cepeda milita en el capilleo cofrade sevillano con fe de conversa. Se hizo hermana de una hermandad, El Museo, no se pierde un concierto de bandas, unos montajes de cultos y grita cuando ve a una Virgen ya en su paso, lista para procesionar. “Ya soy adicta a la Semana Santa”, resume divertida. Su caso dista mucho de ser una excepción en el mundo cofrade andaluz. Como la escritora —conocida en redes sociales como Perra de Satán—, un número indeterminado, pero amplio de andaluces participan activamente de la Semana Santa, pese a considerarse no creyentes, agnósticos o, directamente, ateos.







