Adela Utrera fue pionera en 2003 al portar el Cristo de la Buena Muerte en una celebración donde la mujer ha ido ganando terreno pero aún está en minoría
Su padre la inscribió en la malagueña cofradía de Mena antes que en el Registro civil. “Soy antes congregante que persona”, dice Adela Utrera, de 60 años. Licenciada en Derecho y Psicología, fue la primera mujer en portar un trono en la Semana Santa de Málaga de manera oficial. Lo hizo el Jueves Santo de 2003, bajo el Cristo de la Buena Muerte, tras obtener el visto bueno de la asamblea de la congregación por apenas un puñado de votos. Hubo muchas voces en contra p...
orque su participación podría “convertir el acto de fe en un acto lúdico festivo”, según denunció un grupo de cofrades que recogió firmas en su contra, pero finalmente lo consiguió. Hoy su hija, que también se llama Adela, sigue sus pasos en el trono de la Virgen como otras muchas mujeres lo hacen ya en esta celebración religiosa.
Utrera vivió en primera persona un debate similar al que ha surgido más de dos décadas después en Sagunto (Valencia, 73.031 habitantes) donde este domingo los cofrades rechazaron la participación de las mujeres en las procesiones locales, lo que les ha valido un buen número de críticas y que el Gobierno haya comenzado el procedimiento para revocar la Semana Santa de la localidad valenciana como Fiesta de Interés Turístico Nacional. “No soy nadie para juzgar y respeto las decisiones de todas las congregaciones, pero sí que estoy perpleja con lo ocurrido”, asegura la malagueña. “Me sorprende muchísimo que en pleno 2026 sigamos así: pensaba que estos debates estaban superados”, subraya quien pone entredicho el argumento de la tradición para no cambiar las normas. “Hoy el mundo ha cambiado mucho y, a pesar de eso, seguimos fieles a muchas tradiciones, solo que adaptándolas a los nuevos tiempos”, señala Utrera.






