Casa de las Mareas de Soano (Arnuero) sobre la marisma de Joyel, uno de los principales humedales de Cantabria en riqueza de aves acuáticas. EFE/Miguel Ramos.
Por Miguel Ramos |
Arnuero (Cantabria) (EFE).- Las poblaciones de flamenco procedentes del Mediterráneo que antaño visitaban ocasionalmente los humedales de Cantabria, sobre todo en temporada estival, ya se han convertido en residentes habituales durante todas las estaciones del año debido a los cambios de temperatura.
Y es que, según cuenta a EFE el delegado de SEO/BirdLife en Cantabria, Felipe González, desde hace tres invernadas un grupo de flamencos revolotean por la bahía de Santander y las marismas de Santoña, Victoria y Joyel seducidos por la riqueza que ofrecen esos espacios naturales a nivel climático y de subsistencia.
«Nosotros pensábamos que los flamencos aquí en el norte lo iban a pasar mal, pero se han quedado», afirma González, quien añade que poco a poco se está incrementado la población hasta alcanzar los 25 ejemplares.







