Christian Afonso |

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El arte flamenco, procedente de la región de Flandes (ahora Bélgica) entre los siglos XV y XVII, tiene una gran relevancia en Canarias. Las islas tuvieron su primer contacto con el arte moderno gracias a las rutas comerciales del azúcar y, aunque durante siglos estas obras fueron infravaloradas, ahora ganan en cuidados e interés.

Así lo señala en entrevista con EFE el presidente de la Fundación Canaria de Arte Flamenco, Tomás Van de Walle, quien destaca el cambio de mentalidad «total» que ha habido en las últimas décadas hacia estas muestras artísticas, que forman parte de la historia del arte del archipiélago en sus primeros años tras la conquista.

Hasta que Sevilla, pasado el descubrimiento de América y dado sus lazos comerciales con el nuevo continente, se convirtió en la principal exportadora de arte hacia Canarias, ya entrado el siglo XVI, la región de Flandes lo fue por los intercambios comerciales, centrados en la ruta del azúcar, en el XV y principios del XVI.

Entre La Palma, Tenerife y Gran Canaria, hay «más de 300 muestras de arte flamenco», según Van de Walle, quien cree que todavía caben «descubrimientos interesantes» en algunas familias de las islas, de las que fueron importantes en esa época.