�Sent�a curiosidad por saber c�mo iba a reaccionar el p�blico espa�ol�, admite Stan Douglas (Vancouver, 1960), uno de los artistas m�s reconocidos de Canad�, c�lebre por sus sofisticados juegos entre realidad y ficci�n. Su �ltima obra, que ha rodado esta primavera en Andaluc�a, no pod�a ser m�s espa�ola: una sesi�n de flamenco en las grutas de Beas de Guadix, una cantaora improvisando en las casas obreras de las Salinas de Cabo de Gata y la celebraci�n de una boda en un molino de aceite de Granada. Pero hay algo raro en su instalaci�n. Y no es la pantalla divida en tres, cual tr�ptico barroco. �Son los a�os 50, en plena dictadura de Franco�, se�ala Douglas, que ha recreado la �poca, un pasado-presente, en su v�deo Exquisite Corpse, que toma el t�tulo de esos cad�veres exquisitos de los surrealistas, que se divert�an con collages descabellados.�Hace tiempo escuch� una historia que me sorprendi� much�simo: despu�s de la Guerra Civil, Franco persigui� el flamenco e incluso lleg� a censurarlo en algunos lugares. Pens�: '�C�mo es posible que el flamenco se prohibiera en Espa�a?' Y ese fue el punto de partida�, explica el artista de Vancouver, que ha rodado una de sus piezas m�s esteticistas en nuestro pa�s. El estreno de su obra espa�ola es, sin embargo, en el sur de Francia, en el museo LUMA de Arl�s, ciudad provenzal con marcado acento ib�rico, tanto por el alto n�mero de turistas que recibe como por su tradici�n taurina, que sigue muy viva en las Arenas de �poca romana. Aqu�, Douglas protagoniza la exposici�n Bodies Never Lie (Los cuerpos nunca mienten), en la que despliega algunas de sus series m�s ic�nicas, aunque la estrella sea Exquisite Corpse: una gran pantalla en el centro de la nave industrial que pone banda sonora flamenca a todo el espacio. En oto�o, el Jeu de Paume de Par�s le dedicar� una gran antol�gica que, en 2027, vendr� a Espa�a, al Macba de Barcelona.El tr�ptico de 'Exquisite Corpse': voz, guitarra y baile.STAN DOUGLAS�Me interesa mucho la contradicci�n de que Franco convirtiera el flamenco en un s�mbolo nacional, sobre todo de cara al exterior y para atraer al turismo, al mismo tiempo que reprim�a su pr�ctica entre los gitanos o ciertas minor�as marginales. A ellos no se les permit�a actuar p�blicamente. El r�gimen promov�a un flamenco m�s limpio y propagand�stico, interpretado por personas �tnicamente espa�olas�, cuenta Douglas, descendiente de padres africanos que emigraron a Canad� (aunque no sea evidente en un primer vistazo, en su obra subyace una reflexi�n sobre la etnia o el color de piel). Como ya hiciera con el jazz como s�mbolo de libertad y resistencia, en su �ltima pieza Douglas construye tres relatos de rebeld�a flamenca, la que se lleva en las entra�as. �Mi idea era encontrar la alegr�a bajo el fascismo. Porque por mucho que Franco impidiera tocar o bailar en teatros o lugares p�blicos la gente no iba a dejar de hacerlo, ya fuera en la intimidad o de forma clandestina en tabernas, cuevas o celebraciones privadas�, explica.Esa alegr�a flamenca toma forma de sant�sima trinidad: guitarra, baile y voz. Aunque parezca una misma actuaci�n filmada desde tres �ngulos distintos, ha sido Douglas el que ha construido la performance a posteriori en un collage (o cad�ver exquisito) perfectamente fluido. Sorprenden algunas de las tomas a�reas del baile con un plano cenital de una gran belleza visual: las bailaoras parecen girar alrededor de su propia sombra, como si danzaran consigo mismas. Ora sus fotogramas recuerdan a lienzos de Sorolla, ora a grabaciones de Paco de Luc�a.�Hay una cita de Jean-Luc Godard que me encanta: una imagen no es una fotograf�a, es lo que ocurre cuando pones dos fotos juntas. �Y c�mo imaginas lo que pasa entre esas dos cosas? En esta obra todos los m�sicos tocan lo mismo en diferentes localizaciones, pero de alguna manera tocan juntos. Para que funcionara esa continuidad espacial, nunca les dej� cambiar de posici�n, as� parec�a que se miraban a trav�s del espacio�, cuenta el artista. Y aunque haya unido tomas de distintos lugares da la sensaci�n de que la bailaora est� mirando al cantaor, mientras el guitarrista se descuelga con una falseta.El doble fotograma de 'Hors-champs' (1992): la versi�n televisiva versus la que se queda fuera de c�mara.STAN DOUGLASCasi como un ep�logo de Exquisite Corpse, en la primera sala de la exposic�n se muestra uno de los filmes emblem�ticos de Douglas: Hors-champs (Fuera de campo, 1992). Se trata de una pantalla de doble cara con la actuaci�n de un cuarteto de free jazz de m�sicos afroamericanos que vivieron en Par�s en los 60, como Lester Bowie. Delante vemos la versi�n oficial para televisi�n, limpia, perfecta. Al dar la vuelta a la pantalla aparece la cara B, lo que normalmente queda fuera de c�mara: los m�sicos hablando, afinando, descansando... �El free jazz se asociaba con el activismo pol�tico, especialmente en Par�s, donde muchos m�sicos negros estadounidenses viv�an en un exilio autoimpuesto. La m�sica, en su forma m�s ut�pica, trataba de la creaci�n de una comunidad colectiva de oyentes e int�rpretes�, apunta Douglas.Lejos de los museos, en aquel mismo a�o 1992 Douglas cre� una de las series que le har�a popular en Canad�: los llamados Monodramas, diez v�deo cortos de entre 30 y 60 segundos que hoy forman parte de la colecci�n del Guggenheim de Nueva York (tambi�n tiene obra en el MOMA, la Tate de Londres o el Pompidou de Par�s). A principios de los 90, esos microv�deos se emitieron durante los anuncios de varias cadenas de televisi�n de la Columbia Brit�nica, cada noche y durante tres semanas, sin ninguna etiqueta o advertencia que explicara qu� eran. Un ejemplo: un hombre (blanco) anda por una calle suburbana y, al cruzarse con otro tipo (negro), le saluda: ��Hey, Gary! �C�mo est�s?�. El tipo (negro) le mira con cierta hostilidad: �No soy Gary�. Termina el �anuncio? Muchos televidentes llamaron a la tele para saber qu� se estaba vendiendo exactamente. Douglas tan solo evidenciaba una realidad: el sesgo inconsciente por el que la poblaci�n blanca -m�s a�n en ciertos barrios adinerados- confunde a la afroamericana. Y todo con un tributo a Samuel Beckett, el dramaturgo del teatro del absurdo, de quien se inspir� para esta serie de diez spots art�sticos.A finales de los 80, un joven Stan organiz� una exposici�n sobre Beckett en la Vancouver Art Gallery con sus poco conocidas teleplays: obras que concibi� para televisi�n y cine aunque estaban m�s cerca del v�deoarte. Esa muestra seminal -la primera y �nica que montar�a como comisario- tuvo una gran trascendencia en su carrera: por descubrir a Beckett como artista pl�stico (y viajar luego a Estados Unidos, Australia y Europa), pero tambi�n por integrar ese sentido del humor absurdo en su propia obra. Fue cuando Douglas empez� a transitar la escurridiza frontera entre realidad y ficci�n.'Vancouver, 15 de junio de 2011', una recreaci�n de 2021 de los disturbios tras (2021) el hockey.STAN DOUGLASEsa tensi�n entre lo real y lo construido alcanza una de sus formas m�s espectaculares en la serie 2011 /1848, un paralelismo entre la revoluci�n del siglo XIX y las revueltas de la Primavera �rabe, la detenci�n de manifestantes del movimiento Occupy Wall Street o los disturbios del hockey en Vancouver tras la derrota de los Canucks en una final. A primera vista parecen fotogramas extra�dos de los telediarios, pero todo es una construcci�n pr�cticamente cinematogr�fica, que ya caus� asombro en la Bienal de Venecia de 2022, cuando Douglas represent� a Canad� (era la primera vez que un artista afroamericano lo hac�a). Como un director de cine, Douglas recrea minuciosamente las escenas con actores y figurantes en plena avenida Habib Bourguiba de T�nez o en el puente de Brooklyn para fabricar una imagen de ficci�n que, sin embargo, remite a acontecimientos reales. Y esas construcciones, como el v�deo del flamenco de los a�os 50, terminan convirti�ndose en memoria. Porque, en cierto modo, toda imagen de historia es tambi�n una forma de montaje.Bodies Never Lie. Stan DouglasLUMA Arl�s (Francia)Hasta el 10 de enero de 2027
El flamenco seg�n el canadiense Stan Douglas: "Franco lo convirti� en un s�mbolo nacional pero tambi�n reprim�a su pr�ctica entre los gitanos"
«Sent�a curiosidad por saber c�mo iba a reaccionar el p�blico espa�ol», admite Stan Douglas (Vancouver, 1960), uno de los artistas m�s reconocidos de Canad�,...






