El cantante se introduce en el género con ‘A paso lento’, una composición y reinterpretación de Sosegá, “el palo sin prisa” que conmemora el centenario de Cervezas Alhambra y su filosofía de vida

Para Pablo López (Fuengirola, 1984), el ritmo andaluz recae en su forma de entender la vida. “Somos muy humanistas y creo que eso se refleja muy bien en nuestro manejo del lenguaje y el tempo. Por muy ruidoso o rápido que hablemos, la forma de vivir es de masticar bien, de saborear cada momento”. El artista ha sabido capturar ese carácter sereno y presente en A paso lento, su composición y reinterpretación de Sosegá, “el palo sin prisa” que Cervezas Alhambra ha creado para celebrar su centenario. Un nuevo estilo flamenco con el que la marca ha querido rendir homenaje a su ciudad de origen, a la forma de hacer y vivir de Granada.

“Granada tiene una grandilocuencia histórica y una belleza tan penetrante que agarrarse a su estela siempre te hace más guapo. Que una cerveza lleve su nombre y, al mismo tiempo, tenga identidad propia es un mérito. Es una manera de llevarte por el mundo un pedacito del Albaicín”, subraya el compositor, que también aplica esa filosofía ‘sin prisa’ en su carrera.

En una industria marcada por la novedad, defiende que las historias, al menos las suyas, necesitan trabajo y reposo para trascender. “Soy una persona que ama y ha crecido escuchando discos, desde que empieza la primera canción a la última, y he querido tirar ese órdago con el riesgo de que la gente dejara de escucharme. Pero mira, he tenido la suerte de tocar estos cinco años, ha venido cada vez más gente y, sobre todo, con más ganas”, apunta Pablo López, que tampoco ha dejado que la urgencia se cuele en el estudio, donde está terminando de pulir El cuatro, su próximo disco.