La dirección popular sostiene que ignora “cuál es el punto de fricción programático” que impide el acuerdo
Pese a que se esperaba lo contrario, las elecciones en Castilla y León parecen haber retrasado de nuevo los acuerdos entre el PP y Vox para conformar los tres Gobiernos autonómicos. Así lo admiten con frustración en la dirección del PP, donde una semana después de las últimas elecciones reconocen que, de nuevo, las conversaciones se han estancado por decisión de la extrema derecha...
. “El problema no es el qué, sino el cuándo”, subrayan fuentes de la cúpula popular. Génova asegura que ignora “cuál es el punto de fricción programático” que impide el acuerdo, porque ahí no está el inconveniente, sino en la voluntad de Vox, que otra vez no da muestras de querer un entendimiento. Así, el plazo límite que fijó Alberto Núñez Feijóo para alcanzar un pacto, el 1 de abril, se encuentra en estos momentos en el aire, salvo una sorpresa de última hora que de repente encarrile las conversaciones.
La dirección del PP admitió este lunes que los tiempos se están alargando ―Extremadura cumplió el domingo tres meses sin Gobierno desde las elecciones― y que no está en su mano acelerarlos, porque Vox tiene la sartén por el mango. “Cuanto antes [se cierre el acuerdo] mejor, pero la clave es que se puedan cerrar. A veces los momentos se alargan y no pasa nada, porque se trata de hacer las cosas bien”, argumentó este domingo la vicesecretaria Cuca Gamarra en la rueda de prensa tras el comité de dirección popular.






