Los populares constatan que los de Abascal “no tienen prisa” para cerrar los acuerdos y que dejan en papel mojado el ultimátum del líder del PP del 1 de abril

Pese a que el PP creyó que el resultado de las elecciones de Castilla y León aceleraría los acuerdos con Vox, el partido de Santiago Abascal ha vuelto a demostrar que marca el ritmo y que tiene el control del reloj político. El pasado 17 de marzo, dos días después de la última cita con las urnas en las que el PP salió reforzado por el freno de Vox...

, Alberto Núñez Feijóo marcó un límite temporal a la extrema derecha que el PP admite que va a ser superado. “Pedimos a Vox que se aclare. No podemos irnos al mes de mayo y no deberíamos entrar en el mes de abril sin un acuerdo”, reclamó el líder del PP en una entrevista en Esradio. El próximo 1 de abril, sin embargo, pasará sin acuerdos, confirmando la dependencia del PP de Vox, que prolonga la espera y obliga a los populares a rebajar sus expectativas. “No tienen prisa para negociar”, admiten en los territorios del PP.

La sensación que recorre ahora al PP es que Vox está estirando las conversaciones y que va a superar el plazo que fijó Feijóo precisamente para demostrar que tiene la sartén por el mango. “Los acuerdos no serán antes de Semana Santa porque Feijóo pidió no demorarlos del 1 de abril”, cree un dirigente territorial de una de las comunidades donde han empezado las negociaciones. No solo es una impresión del PP, en Vox confirman también que los tiempos van para largo. Más allá del Rubicón del 1 de abril, en el partido de Abascal enfrían que el acuerdo en Extremadura, el más avanzado y que se está demorando más de tres meses, vaya a estar listo justo después de la Semana Santa. “No creo. Queda mucho”, enfatiza un dirigente del núcleo duro de Abascal, pese a que el PP de Extremadura insiste en que el pacto está hecho “al 98%”, como dijo el secretario general, Abel Bautista.