Lo que permite a Pedro Sánchez continuar en La Moncloa es lo mismo que dificulta la viabilidad electoral de su organización en las autonomías

El PSOE se ha presentado durante décadas como el partido que más se parece a España. Algo de fundamento tiene esta afirmación si se tiene en cuenta que ha gobernado casi 30 años frente a los 15 de los populares. De hecho, la ideología de la opinión pública en España está, en promedio,

-sociedad-espanola.html#:~:text=Constat%C3%B3%20que%20desde%202014%20%E2%80%9CEspa%C3%B1a%20(%20Espa%C3%B1a,encuestas%20sobre%20el%20voto%20en%20las%20urnas." data-link-track-dtm="">ligeramente escorada hacia la izquierda (4,6 según el último dato). Incluso hoy, el PSOE es el partido que los ciudadanos perciben más cerca de esa posición. Si descendemos al detalle de sus políticas progresistas en materia social o de derechos, la mayoría de la ciudadanía las apoya, como las subidas del salario mínimo, los ERTE, la ley de eutanasia e incluso la ley trans.

Esa posición podría ser una ventaja electoral. Ahora bien, merece la pena recordar que España es un país heterogéneo. Cabe pensar que, aunque la población se sitúe en promedio en el centroizquierda, ese dato oculte diferencias territoriales. Podría ser que Euskadi o Cataluña tiren hacia la izquierda y generen una media que haga que el PSOE esté lejos de los votantes de otros territorios. Sin embargo, la ideología de los españoles no registra grandes diferencias entre comunidades autónomas (durante la última década la opinión pública en la mayoría de ellas se ha posicionado entre el 4,7 y el 5) y se ha mantenido estable a lo largo del tiempo. En términos ideológicos, el PSOE está más cerca que el PP del votante medio en todas las comunidades.