En un concierto irregular que inauguró en Barcelona su gira mundial, la diva del Maresme impuso su ley con el Palau Sant Jordi eufórico

Como un juguete caro que solo se puede mirar y que alguien, llámese progenitores, industria, miedo al contacto o terror al deterioro, impide sacarlo de una vitrina en la que su vida transcurre sin manoseo. Es un objeto sin desgaste, pertenencia que al final casi se idolatra. A eso pudo recordar Bad Gyal en el primero de sus tres conciertos en Barcelona, abriendo la gira de presentación de su segundo disco, Más cara, que, más que indicar desvergüenza o descaro, parece sugerir mayor cotización y un estatus más elevado en el mercado del espectáculo. Cerca de dos horas para repasar en cuatro bloques su último disco casi al completo, así como las canciones que cimentaron su fama y la han llevado hasta el expositor del Palau Sant Jordi en uno de sus momentos de máxima popularidad. Y arrasó siendo ella misma, ese envidiado juguete caro que está allí arriba, en una vitrina inaccesible.

Abajo, en la tierra, una masa de seguidoras que parecen renovarse con el paso del tiempo, pues se mantienen jovencísimas. Encima ella, lejana sobre su nube, diosa y sacerdotisa de su propio culto, cantando con aparente desgana, transmitiendo de una forma que parecería telepática dado su escaso contacto con el público, al que solo dirigió un escueto “Barcelona en mi corazón, ¿cómo está?” al inicio, y un final mamporro a la modestia: “El que tenga un sueño que me mire a mí y vea dónde hemos llegado”. Entre ambas frases, un culto al hedonismo y al necesario disfrute, máxime en los tiempos que corren, dirigido con el firme timón de su voluntad, sin duda uno de los elementos que hacen de Bad Gyal un modelo, una joven que fue normal y ahora es una diosa empoderada que rige sus destinos. En lo textual, apenas una variación, salvo en “De por vida”, interpretada tumbada, posición en la que abordó varias canciones transmitiendo indolencia y laxitud en lobby de hotel caro, asegura “No tengo planes de quedarme soltera mucho má’”.