Tres zarpazos antes del descanso desarman a una Real que reacciona tarde y pierde una oportunidad importante en la carrera europea

El Villarreal resolvió el duelo ante la Real Sociedad con una contundencia impropia de un enfrentamiento entre aspirantes europeos. En apenas media hora, el equipo castellonense dejó el partido prácticamente sentenciado con un 3-0 que reflejaba fielmente lo ocurrido sobre el césped: superioridad, ritmo y una fluidez ofensiva que desbordó por completo al conjunto donostiarra.

El primer golpe llegó pronto, en el minuto 7, cuando Gerard Moreno se elevó en el área para cabecear a la red un centro medido, abriendo una grieta que la Real no supo cerrar. El Villarreal, lejos de contemporizar, mantuvo la presión alta y la circulación ágil, encontrando espacios con una facilidad pasmosa. El 2- 0 fue obra de Georges Mikautadze, que culminó una jugada colectiva que evidenció la desorganización defensiva visitante. Sin tiempo para reaccionar, la Real volvió a encajar otro golpe: Nicolas Pépé firmó el tercero con un remate certero que terminó por desarmar cualquier intento de resistencia.

La Real Sociedad amagó con reaccionar tras el descanso. Un tanto de Sučić nada más arrancar la segunda mitad devolvió momentáneamente la tensión al encuentro, pero fue un espejismo. El conjunto blanquiazul dio un paso adelante, sí, pero sin la claridad necesaria para inquietar de verdad al Villarreal. De hecho, las ocasiones más nítidas siguieron cayendo del lado local. Mikautadze fue el atacante más incisivo durante todo el encuentro y solo las intervenciones de Álex Remiro evitaron que el marcador alcanzara cotas aún más severas.