Con el partido atascado, el uruguayo rescata la victoria para el diezmado equipo de Arbeloa y alarga la persecución al Barcelona con un gol en el 95 ante un Celta que tuvo buenas ocasiones

Al Real Madrid se le escapaba un poco más la Liga, con empacho de balón, pero más paradas de Courtois y un palo de Iago Aspas. Se aferraba a la cornisa de los últimos segundos, ya al final del añadido, con Manuel Ángel y Palacios, dos recién llegados, sobre el campo porque a Arbeloa, con el pelotón diezmado, no le queda más de lo que tirar. Y allí, en el límite, le cayó un despeje a Valverde. El uruguayo soltó un derechazo que desvió Marcos Alonso y terminó en la red. Después de dominar el balón pero ver más peligro de un estupendo Celta, el Real deshizo el empate en un lance desesperado y ganó una semana más de esperanza de superar al Barcelona. Se acostaron a solo un punto del equipo de Flick, que visita este sábado al Athletic en San Mamés.

Fue otro latigazo de Valverde para deshacer un nudo de angustia después de dos derrotas seguidas en la Liga. El Madrid se presentaba en Vigo con la incómoda resaca de la derrota contra el Getafe, las pobres sensaciones, el malestar del Bernabéu y el Barça alejándose. También con diez bajas y una nutrida colección de canteranos que hacían escala en Primera para jugar al día siguiente con el Castilla contra el Arenteiro en O Carballiño. Urgencias máximas y escasez de efectivos. Ante este panorama asfixiante, Arbeloa consiguió que su equipo sacara su versión más solidaria.