El presidente de la marca de lujo explica que se decidió paralizar a principios de año el modelo 100% electrificado por falta de demanda en el mercado y que apostará solo por los híbridos enchufables
Tanteó opciones, encargó estudios de mercado y, con la decisión tomada, Stephan Winkelmann (Berlín, 61 años) escogió principios de año para comunicar el cambio de rumbo. Dio la noticia en una entrevista con el diario británico The Times: Lamborghini, la compañía de coches de lujo que preside, no hará modelos de cero emisiones, solo híbridos enchufables.
Un mes después, con el giro de estrategia ya asumido, el presidente y consejero delegado de la compañía asegura por videollamada a este periódico que el cambio es necesario por la baja aceptación de los coches eléctricos en el mercado de lujo. “Cuando compras un Lamborghini lo compras para cumplir un sueño. La aceleración, la velocidad máxima, el tiempo de respuesta, cómo giras el volante, lo que sientes al frenar y acelerar es importante para nuestros clientes”, explica. Esa experiencia, “el sonido del motor, la parte emocional en definitiva, se pierde con los coches totalmente eléctricos”, afirma.
La apuesta de Lamborghini por la electrificación nace con su plan estratégico Direzione Cor Tauri de 2021. Esa hoja de ruta fijó el objetivo de reducir un 80% las emisiones de CO2 para 2030, respecto a 2021, en toda la flota de vehículos. La primera fase, la de la hibridación de toda la gama, se ha completado. Pero el siguiente salto, el del coche 100% eléctrico —previsto con el modelo Lanzador para 2028—, ya es historia. Winkelmann reconoce que, después del cambio de estrategia, los objetivos de emisiones tendrán que reevaluarse.









