A diferencia del tofu en dados o trozos, el tofu rallado absorbe muy fácilmente el sabor, se cocina mucho más rápido y hasta recuerda a la textura de la carne

Para aquellos que se preguntan cómo cocinar el tofu, presentamos una nueva manera de sacar partido a este alimento tan versátil sobre el que hemos ya transitado ya varias veces en el Comidista. Se hace con el tofu firme, una variante que hoy se encuentra en las neveras de la mayoría de los supermercados españoles; para cocinarlo solo es necesario un rallador grueso, una sartén y un aliño o salsa para que se impregne de sabor.

El tofu se elabora a partir de soja y si se consume tal como sale del paquete resulta bastante soso: la clave está en condimentarlo bien para que se convierta en un ingrediente apetitoso y no solo en una buena fuente de proteína, que también lo es. Lo bueno de rallarlo es que aumenta la superficie de contacto y el aliño penetra mejor. Luego, al pasarlo por la sartén esa textura esponjosa y consistente se transforma en un ingrediente muy versátil que se puede comer de diferentes maneras.

El tofu es especialmente agradecido con cualquier aliño o aderezo, pero la salsa de soja es su socio natural, no porque proviene de la misma legumbre sino porque aporta cierta complejidad a partir de su característico sabor salado con un toque dulce. A partir de ahí, el aliño admite lo que le echen: un punto picante con salsa sriracha, un matiz ahumado con pimentón o un giro más asiático con un añadido de aceite de sésamo.