Con yogur, queso, legumbres o verduras, son sencillísimas de preparar si tienes una batidora a mano, y bien combinadas elevan cualquier plato. Incluye cuatro recetas
Las bases cremosas son un recurso culinario al que ya te puedes ir apuntando si aún no has experimentado sus ventajas. La única dificultad que conllevan es apretar el botón del robot de cocina o la batidora de mano, y saber ponerlas bonitas en el plato con el dorso de la cuchara. Elaboraciones cremosas como el hummus, la ricota o el labneh, herederas de las gastronomías tradicionales de Europa y Oriente Próximo, se han popularizado y han dejado de ser un simple untable para convertirse en el punto de partida de un plato con gracia.
Gran parte de la tendencia de las bases cremosas viene de los cambios en la forma de comer: el auge del veganismo, el flexitarianismo o la intolerancia a la lactosa. En medio de este giro dietético, el afamado chef Yotam Ottolenghi ha actuado de amplificador. Su cocina, en la que hummus y labneh son protagonistas habituales, han elevado estas preparaciones de simples acompañamientos a protagonistas centrales del plato.
Esencialmente estas bases untables dan chicha en aspecto y sabor a la comida que en principio se presenta como sencilla. ¿Para cenar tienes un brócoli en la nevera? Lo haces al horno o en la freidora de aire, lo colocas luego sobre una base cremosa de yogur y parmesano y ¡voilá! Obtienes un plato rico y completito con su proteína, su vegetal y su fibra.






