‘Vecinos’, humor trágico en forma de serie documental, relata guerras mundanas que llegan a límites insospechados y que definen a una sociedad disfuncional obsesionada con su propio concepto de libertad

Cada semana, en apenas 30 minutos, los cineastas Dylan Redford y Harrison Fishman condensan en la serie documental Vecinos (en HBO Max) dos pequeños diarios de guerra. Son batallas de barrio que muestran, en varios rincones de Estados Unidos, situaciones (y personas) a menudo delirantes. A veces, el conflicto nace por un minúsculo trozo de césped o por una valla. O por algo todavía más pequeño, como el speedo de color amarillo fosforescente con el que un jubilado desea entrenar al aire libre. La disputa escala rápido y pron...

to aparecen armas de fuego, cámaras de seguridad y ciberacoso para protegerse y atacarse entre ellos.

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Su retrato coral, además de mostrar la involución de una sociedad postcovid, cuestiona el peligroso concepto de libertad trumpista que otros países y comunidades autónomas están deseando exportar. “Hacer lo que te dé la gana cuando te dé la gana es el epítome del ideal conservador”, comenta a EL PAÍS en conversación telemática Fishman, quien asegura haber buscado un equilibrio ideológico entre los protagonistas de la serie. “La palabra comunidad surge a menudo, como esa utopía a la que todo el mundo aspira, pero que es muy complicado de obtener cuando choca con tantos intereses individuales”, dice su compañero Redford al otro lado de la pantalla.