La televisión es refugio y espejo. Refugio para huir de una realidad que se hace casi insoportable con demasiados frentes abiertos. Y también una ventana para adentrarse en lugares oscuros y, quizá, llegar a entenderlos mejor. Varias de las series que abren la temporada otoñal se ponen serias. Lo hace Pubertat, la apuesta de producción nacional de HBO Max (estreno en septiembre). Leticia Dolera se coloca detrás y delante de las cámaras para rodar, con estilo naturalista y en catalán, una serie de seis episodios situados en el entorno de una colla castellera donde, durante una noche de San Juan, tiene lugar un supuesto abuso sexual con niños de 13 y 14 años como protagonistas. Como ya hizo la británica Adolescencia, los conflictos morales de los adultos y su responsabilidad en casos como estos salen a flote en una serie que interpela al espectador y que pretende sacudir la conciencia colectiva.
Otra pregunta muy diferente se hace The Savant (26 de septiembre en Apple TV+): ¿Es posible detener un tiroteo masivo antes de que ocurra? Es lo que se preguntó la periodista Andrea Stanley cuando en 2019 escribió un reportaje en la revista Cosmopolitan sobre el trabajo de una mujer infiltrada en grupos de odio y extremistas online, donde se gana la confianza de sus miembros como si fuera uno de ellos y, tirando de diferentes hilos, trata de adelantarse a sus actos. Jessica Chastain protagoniza y produce una serie que retrata un universo que se mueve en los abismos de la dark web y las consecuencias en sus vidas para quienes se adentran ahí.






