Lo que nos salva no es solo la medicina, también esos pequeños gestos inesperados que nos dicen “te veo, sé que estás ahí y que es difícil”, y te recuerdan que no estás solo
Querido Alvarete,...
El dermatólogo nos miró sorprendido y preguntó:
—¿Qué hacen ustedes aquí?
La pregunta era razonable.






