Las sardinas en conserva se han puesto de moda a pesar de llevar siglos en los pasillos de enlatados. Estas son algunas de nuestras favoritas: ahumadas, picantonas, en escabeche o con pimiento de Padrón

Son una lata, pero de las buenas: la sardina en conserva ha sido, durante mucho tiempo, ese producto que ha dado acceso al pescado a todos los bolsillos. Además, tal y como apunta el Ministerio de Agricultura y Pesca, este pescado destaca por su riqueza alimentaria, fácil digestión, alto contenido en ácidos grasos Omega3 o vitaminas y minerales. Todo ello ha contribuido, seguramente, al boom que vive este producto hoy en día, junto a un súbito interés por ellas en las redes sociales.

En este entorno abundan, por supuesto, las más peregrinas teorías sobre cómo ahumarlas en casa o “limpiarse” comiendo sólo sardinas durante cinco días que, por muy buenas que estén, no recomendamos. Ni que fuéramos el gato Garfield. En España somos, además, maestros en su preparación en conserva, y cada vez más fabricantes apuestan por realizar cuidadas versiones para ese nuevo público que aparece en el pasillo de los enlatados y embotados. Desde las Antiguas de Ortiz a las del pequeño fabricante Peperetes, he aquí algunas de las que más han gustado a colaboradores y amigos comidisters.