Un estudio muestra cómo influyen en la descendencia factores biológicos como la calidad del esperma, los hábitos o la edad paterna, y variables socioculturales, como la relación con la gestante o la crianza

En cuanto un test de embarazo da positivo, todas las miradas se vuelven hacia la futura madre: por su salud y la del niño que está en camino, se le recomienda no fumar, no beber alcohol, evitar algunos alimentos, estar tranquila, no estresarse… Pero la buena evolución de la gestación y el bienestar de las generaciones futuras no empieza ahí ni depende solo de ella. La salud paterna y su historia de vida también tienen un impacto. Una revisión multidisciplinar publicada este lunes en la revista The Lancet ahonda en los efectos del ciclo vital del padre sobre el embarazo y la salud del niño y muestra que factores médicos, conductuales y psicosociales del hombre pueden influir también en el embarazo y en el desarrollo de su descendencia.

La investigación cuestiona el enfoque tradicional de la atención prenatal, centrada exclusivamente en la madre, y apela a la responsabilidad compartida durante la gestación. Hay factores biológicos directos, como la calidad del esperma, los hábitos o la edad del padre, que pueden marcar el porvenir del embarazo y el desarrollo del niño. Y existen, también, variables socioculturales, algunas más indirectas, vinculadas al comportamiento del padre, su relación con la gestante o la crianza, que funcionan como una especie de efecto dominó y acaban afectando al bienestar de la embarazada y del bebé. Un ejemplo: los autores señalan que el apoyo paterno se asocia con una mayor participación de la madre en la atención prenatal, menos ingesta de alcohol y tabaco por su parte, menos casos de bajo peso al nacer y tasas más altas de lactancia materna.