Teherán ha atacado grandes centros de datos en Emiratos Árabes Unidos y Baréin, piezas clave de sus ecosistemas digitales y de su apuesta por la IA
Cuando Irán empezó a lanzar drones y misiles contra países árabes del Golfo en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, el pasado 28 de febrero, muchas miradas se centraron en los ataques a la infraestructura energética. La principal refinería de Arabia Saudí, el mayor complejo de exportación de gas natural licuado en Qatar, una terminal de petróleo de Emiratos y l...
a refinería más importante de Baréin estuvieron en la diana.
En las primeras horas de esta escalada, sin embargo, otras instalaciones estratégicas también fueron el blanco de ataques que pasaron más desapercibidos. La madrugada del 1 de marzo, un centro de datos de Amazon en Emiratos Árabes Unidos fue golpeado por un dron, según informó la empresa. Poco después, otro centro del gigante tecnológico estadounidense sufrió un impacto directo. Y al cabo de un rato, un tercero, esta vez en Baréin, resultó dañado por la caída de otro dron.
Puesto que Amazon es el socio de referencia de muchas empresas y gobiernos de la zona, los ataques causaron interrupciones inmediatas: los clientes del Abu Dhabi Commercial Bank, uno de los mayores bancos de Emiratos, tuvieron problemas para acceder a su banca online; los lectores del medio de noticias económicas Enterprise no pudieron entrar en su web, y los usuarios de la aplicación Careem se quedaron sin poder pedir un taxi o comida a domicilio.








