Teherán asegura que sus objetivos son intereses militares de Estados Unidos, pero los Estados de la región rechazan su justificación y temen verse arrastrados a un conflicto que han intentado evitar
Solo unas horas después de que Israel y Estados Unidos lanzaran un ataque conjunto a gran escala contra Irán el sábado por la mañana, Teherán respondió con una oleada de cientos de misiles y drones dirigidos contra suelo israelí pero
os-unidos-en-oriente-proximo.html" data-link-track-dtm="">también contra la mayoría de países árabes del Golfo. En medio de llamadas de altos cargos iraníes a enterrar cualquier línea roja, la República Islámica optó por ampliar inmediatamente la zona de conflicto a los Estados de la región que albergan bases militares estadounidenses o con presencia de tropas israelíes, como el sur de Siria.
Estos ataques aéreos a los países del golfo Pérsico se reanudaron de nuevo el domingo por la mañana en represalia por la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, y de cientos de civiles. Por segundo día consecutivo, el fuerte estruendo de explosiones resonó en el este de Riad, la capital de Arabia Saudí, y columnas de humo volvieron a nublar el cielo de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos. Las defensas antiaéreas también se activaron desde la noche en la capital de Baréin, Manama, y Doha, la de Qatar, tembló de nuevo desde primera hora del día.






