La comunidad más extensa de España, gobernada por el PP de forma ininterrumpida desde 1987, se enfrenta a la despoblación y el envejecimiento
Con la canción de la lluvia sobre los paraguas e incluso con nieve, si es que nieva; o a pleno sol y con la hebra de sudor cayendo por la espalda. Sea como sea, el último viernes de cada mes, los integrantes de la asociación Oncobierzo se manifiestan ante la sede de la Junta de Castilla y León en Ponferrada para pedir que se...
complete la plantilla de oncólogos y se mejoren los servicios y las listas de espera en el Hospital del Bierzo, que atiende a los 120.000 habitantes de las comarcas del Bierzo, Laciana y la Cabrera, en León. Para reclamar esto, ha habido manifestaciones multitudinarias, tanto en Ponferrada como en Valladolid, con pancartas y carteles donde se podía leer el lema de la organización: “Algún día es mucho tiempo”. Y así es. Para quien espera lo importante, un tratamiento médico, un trabajo, una vivienda, una plaza en una residencia de mayores, que eso llegue algún día significa mucho, demasiado tiempo.
La sanidad pública, como en otras comunidades autónomas, es una cuestión clave en Castilla y León. Y con una población envejecida, como la que es mayoritaria en sus nueve provincias, mucho más. No llegamos a dos millones y medio de habitantes, dispersos por 94.000 kilómetros cuadrados. Castilla y León es la más extensa de las comunidades autónomas, un territorio de ciudades pequeñas con catedrales esplendorosas y miles de pueblos a los que cada día llega el panadero haciendo sonar la bocina. Una comunidad compleja y desarticulada —en muchos sentidos, pero bastaría con citar el del transporte, con Soria como principal ejemplo— que está convocada a sus elecciones autonómicas el próximo domingo.








