La ausencia pública y el silencio del nuevo dirigente, a quien Estados Unidos e Israel quieren matar, habían alimentado las cábalas sobre su estado

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, hijo del anterior jefe de Estado, Ali Jameneí, tiene el mejor motivo posible para no aparecer en público:

erazgo-amenazado-de-muerte-y-sin-esperanza-de-cambios.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-03-10/mojtaba-jamenei-inicia-en-iran-un-liderazgo-amenazado-de-muerte-y-sin-esperanza-de-cambios.html" data-link-track-dtm="">evitar que a él también lo maten, como sucedió con su padre el primer día de la guerra, el 28 de febrero. Sin embargo, su ausencia pública desde que se anunció su nombramiento el pasado domingo ha alimentado las cábalas sobre su estado de salud. Varios medios israelíes, que citan a fuentes de la inteligencia de su país, llevaban días informando de que Jameneí hijo también resultó herido levemente en las piernas en el bombardeo que acabó con la vida de su padre, de su madre, de su mujer y de uno de sus hijos. Este miércoles, un funcionario iraní lo ha confirmado al asegurar que está “levemente herido” pero “activo”.

Ya antes, Teherán había aludido de forma implícita a que estaba herido pero aún con vida, después de que algunos medios regionales llegaran a especular incluso con la posibilidad de que se encontrara en coma. La televisión estatal del país se ha referido a él estos días como “veterano de la guerra de Ramadán herido”, en alusión al conflicto en curso, que transcurre durante el mes sagrado de los musulmanes.