La necesidad de enseñar a razonar entre memes, pantallas y polarización es vital para el desarrollo personal y la salud social

Suena el timbre. Cambio de clase. El profesor abre la puerta acompañado por tres funcionarios de la Agencia Tributaria. La escena nace como respuesta a los mitos sobre los impuestos que se han colado en el imaginario del alumnado. “Creen que es contestatario, pero es mainstream”, resume Juan F. Moreno Palomo, profesor de Secundaria y Bachillerato. El experimento desmoraliza; desde los pupitres se repiten argumentos de tertulia, sin evidencia. “Las opiniones valen si se fundamentan”, insiste. “

title="https://elpais.com/economia/formacion/2023-08-24/jose-antonio-marina-filosofo-el-pensamiento-critico-es-nuestra-defensa-contra-la-manipulacion-y-el-fanatismo.html" data-link-track-dtm="">El espíritu crítico pasa por distinguir datos de opiniones y para ello hacen falta saberes y contenidos”.

La suya no es una preocupación minoritaria. El estudio Infancia Digital —de UNICEF España, USC, CCII y Red.es— muestra que el 82% del profesorado considera importante (bastante o mucho) que el alumnado adquiera capacidad para analizar de forma crítica la información online. En el mismo proyecto, entre las propuestas de prevención dirigidas a familias aparece “otorgar herramientas para fomentar el pensamiento crítico”.