Crece el debate en las escuelas sobre cómo forjar el autocontrol de los estudiantes. La falta de atención por conductas inapropiadas socava la labor docente y la motivación del alumnado por alcanzar metas y ampliar los conocimientos
Una mañana de hace muchos años, cuando era maestro raso y no tenía teléfono móvil ni fijo, a Toni García Arias no le sonó el despertador. Se durmió. Llegó a su colegio a las 9.45, desesperado. Su director lo interceptó:
–¿Con quién están tus alumnos? [un grupo de 5º de Primaria]
–Y yo qué sé, acabo de llegar.
–Ay, madre, que se han quedado solos.






