Dos meses después, el equipo maño ha vuelto a ganar tras una semana marcada por los cambios para afrontar unas jornadas clave para el futuro del club
El Real Zaragoza está atravesando uno de los capítulos más críticos de su historia. El séptimo equipo más laureado del fútbol español, con seis Copas del Rey, una Supercopa de España, una
143201_850215.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/diario/1995/05/11/portada/800143201_850215.html" data-link-track-dtm=""> Recopa de Europa y una Copa de Ferias, está hundido en los últimos puestos de la clasificación. Actualmente, el equipo maño es penúltimo de Segunda División y se encuentra a cinco puntos de la salvación, con partidos todavía por disputar. En 29 jornadas, tan solo han sumado 27 puntos y seis victorias, unas cifras que demuestran su delicada situación. Llegar a este punto ha sido la consecuencia de un cúmulo de errores y malas decisiones en las últimas temporadas, en las que el club ha coqueteado de cerca con los puestos de descenso.
Ha sido una semana marcada por los cambios después del despido el pasado lunes del entrenador Rubén Sellés —que se incorporó en octubre tras la salida forzada de Gabi Fernández— y del director deportivo, Txema Indias —que se sumó al proyecto en junio—. Ahora la dirección ha confiado en gente de la casa para regresar al club: Lalo Arantegui ha vuelto como director deportivo, un puesto que tuvo que dejar en 2020 tras su despido, y David Navarro lo hace como entrenador, un año después de dirigir desde el banquillo como interino su único partido. La primera de las finales de esta nueva etapa ha resultado positiva para el equipo: el Real Zaragoza ha vuelto a ganar dos meses después, por la mínima. Y lo hizo este viernes en Cádiz, en un encuentro en el que ambos conjuntos llegaban con necesidades: los gaditanos solo habían sumado uno de los últimos 21 puntos; los maños cuatro en los últimos siete partidos.






