Los paros en pleno mes sagrado de los ‘adules’, funcionarios que expiden documentos matrimoniales, sumen en el desconcierto a miles de parejas y amenazan el negocio de las celebraciones nupciales

Casarse en Marruecos nunca ha sido fácil. Hay que ahorrar durante años para la dote de la novia, hasta que acepte teñirse las manos de jena o alheña, y para los suntuarios gastos de varias jornadas de festejos nupciales a lomos de una amaria o palanquín. Ahora es imposible. La huelga que han emprendido esta semana los adules, notarios islámicos ante los que se firma el

a-link-track-dtm="">contrato matrimonial, impide la celebración una media de 400 enlaces diarios en pleno Ramadán.

Estos funcionarios tradicionales ―especializados también en asuntos familiares, divorcios y herencias―, comenzaron sus movilizaciones al inicio del mes sagrado musulmán con dos días de huelga, el 18 y 19 de febrero, como informó la agencia Efe. Los más de 3.000 adules protestan contra la reforma de su estatuto profesional que debate el Parlamento, que les obliga a contar con título universitario y someterse a un mayor control sobre las provisiones de fondos ―hasta 150 euros por pareja, la mitad de salario mínimo mensual― de los ciudadanos.