Mientras los costes de un enlace no dejan de aumentar, muchas parejas han decidido recurrir a lugares más discretos, fiestas más especiales y la confianza de amigos y familia para que ese día sea inolvidable sin arruinarse
¿Hasta que la muerte nos separe? El clásico cierre a los votos matrimoniales de cualquier boda está en vía de extinción. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2024 se registró un 8,2% más de divorcios que en el año anterior, después de dos años de descensos. Sin embargo, un casamiento encierra otro vínculo cada vez más estrecho –y casi indestructible– con el tercer protagonista en cuestión de este evento: el banco. Como recoge el
7C0%7C638971743453534090%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJFbXB0eU1hcGkiOnRydWUsIlYiOiIwLjAuMDAwMCIsIlAiOiJXaW4zMiIsIkFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ%3D%3D%7C0%7C%7C%7C&sdata=4KnwBZ0fqOdvCzLJLMDP0ourmxb8kn28nT9eKMnTLtA%3D&reserved=0" rel="" data-link-track-dtm="">Informe del Sector Nupcial 2025 de Bodas.net, las parejas españolas invierten de media 24.618 euros en celebrar este día, mientras un 11 % de la población tira la casa por la ventana y decide invertir más de 45.000 euros en esta celebración. Para sufragar los gastos, una de cada 10 parejas se ven abocadas a pedir un préstamo, a la espera de que los regalos sostengan un endeudamiento que termina siendo de por vida.






