Han llegado nuestras alianzas. Son preciosas (qué voy a decir yo) y han viajado desde el taller de Moncho Morandeira, en la montaña asturiana, hasta Madrid en poco tiempo. Ha pasado solo un mes desde que le escribimos y ya están en casa. Este artículo es un extracto de ‘De Boda’, el boletín de ‘S Moda’ en primera persona sobre cómo se organiza un enlace. Si quieres recibirlo, puedes apuntarte gratis aquí.

Llegamos a Moncho, joyero artesano, a través de Instagram (cómo no), nos llamaron la atención sus creaciones inspiradas en la naturaleza, algunas de sus alianzas tienen tallado el relieve de una montaña, la que cada una quiera. Me encantaron. Busqué más sobre su trabajo, opiniones de otras personas y nos pusimos en contacto con él.

Nuestro proceso ha sido sencillo porque elegimos uno de sus diseños, aunque con algunas modificaciones, nos mandó un medidor por correo para saber la talla exacta y se puso manos a la obra. Estas no son nuestras alianzas, ni el proceso dura solo unos segundos, pero me parece ilustrativo ver cómo es la creación artesanal. Siento una mayor conexión con las cosas que hacen personas con nombre y apellidos, con sus propias manos, que con aquellas que son fabricadas en masa. Valoro mucho el mimo que le ponen a cada pieza y el tiempo que le dedican.