Marruecos cambia la hora para aliviar el ayuno durante el mes sagrado musulmán, pero también transforma las costumbres sociales
En 2018, Marruecos decidió no volver a cambiar la hora y mantener el reloj inmutable en todas las estaciones. De modo que el país magrebí coincide en invierno con el horario peninsular español y en verano con el de Canarias, a causa del adelanto de hora europeo. Pero en Ramadán, el mes sagrado que varía según un calendario lunar, los marroquíes se sincronizaban hasta hace poco con el horario de Islandia (GMT, dos menos que en España en verano), para facilitar la vida de los creyentes....
Desde el 15 de febrero hasta el 22 de marzo, se han retrasado una hora las manecillas con el fin de adelantar el ftur o iftar, la ruptura del ayuno con una espesa y especiada sopa harira (verduras, legumbres, pasta y carne), tras la caída de sol. También para prolongar el descanso. Antes del rezo del amanecer, en el suhur o zahora, es preciso volver alimentarse e hidratarse para afrontar más de 13 horas de abstinencia.
Frente al bullicio nocturno, a la luz de los típicos farolillos, ciudades y pueblos languidecen durante las horas diurnas, cuando es preceptivo abstenerse de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales. Salvo para niños, enfermos y mujeres embarazadas, en lactancia o con menstruación, que sí pueden alimentarse. Los viajeros también están exentos, pero deben compensarlo más con días de ayuno más allá del mes sagrado.








