Las obras requerirán interrupciones del servicio durante cuatro meses en los veranos de 2026 y 2028
El proyecto de remodelación de la línea C5 de Cercanías de Madrid abre un ciclo que será intenso en obras en la red ferroviaria convencional de Adif y que también tocará de lleno a Rodalies de Catalunya. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha presentado esta mañana el plan de mejoras de la conocida como línea amarilla como un hito “de envergadura histórica para la movilidad de los madrileños”. La ejecución de obras durante los próximos cinco años, hasta finales de 2031, “ocasionará molestias e inconvenientes”, ha anticipado.
Los cortes en el servicio ferroviario están previstos en los veranos de 2026 en el tramo Atocha-Cuatro Vientos, y en el segundo semestre de 2028 en tramos hacia Móstoles y Cuatro Vientos. Pero Óscar Puente justifica esas molestias y los 1.350 millones de inversión prevista por el carácter estratégico de la C5 y la urgencia de renovaciones.
El área de influencia de la línea, con cabeceras en Móstoles-El Soto y Fuenlabrada-Humanes, es todo el suroeste de Madrid, sirviendo a localidades como Móstoles, Alcorcón, Leganés y Fuenlabrada. El número actual de usuarios alcanza el millón de personas, lo que se traduce en 72 millones de viajeros al año. La pretensión es saltar hasta los 100 millones una vez concluidas las actuaciones. Renfe atiende en la C5 de Cercanías al 29% de los usuarios del servicio en Madrid (250 millones de viajeros). “Es el motor del Sur de Madrid, la línea de transporte público que más viajeros mueve en toda España y que requiere, como ninguna otra, una labor de reforma estructural”, ha aseverado Puente.






