A pocos días de las elecciones legislativas la caza de los compradores de votos acapara el foco y destapa una práctica normalizada
La policía no tuvo que desplegar un gran operativo, ni desmontar asientos, ni siquiera revisar la guantera. Bastó con abrir el equipaje. En un puesto de control de carretera en La Guajira, en el norte de Colombia, un registro rutinario terminó en una escena vieja —y, aun así, siempre escandalosa—: fajos de billetes repartidos en sobres, junto a propaganda y material pedagógico de campaña.
03/la-policia-captura-a-un-escolta-del-secretario-de-la-camara-con-145-millones-de-pesos-en-efectivo-y-propaganda-electoral.html" data-link-track-dtm="">Eran 145 millones de pesos (más de 38.000 dólares) ocultos entre camisetas a solo cinco días de las elecciones legislativas. Siete sobres de manila amarillos. En cada uno, un nombre escrito a mano, el de líderes locales.
La hipótesis policial es que ese dinero iba destinado a la compra de votos para este domingo. Una práctica normalizada en Colombia que reaparece en cada elección como advertencia y como fracaso. En algunos territorios, el precio se comenta sin pudor: 250.000 pesos (unos 67 dólares) por sufragio.
Horas después, el presidente Gustavo Petro intervino en X y elevó el hallazgo a empeño presidencial: “La Policía Nacional tiene orden del Presidente de capturar a los compradores de votos y ponerlos a órdenes de la Fiscalía. La compra de votos permite que los criminales se adueñen del Estado y de la ley en contra del pueblo”.









