Los distritos financieros llevan tiempo desplazándose hacia el norte, donde el valor del suelo era más barato sin que el transporte público haya previsto este cambio de rutas

Esta mañana, como cada mañana, Ángel Ruiz se despertó a las seis y descorrió la cortina. No llovía. “Si llueve, el caos en la carretera se vuelve absolutamente impredecible”, reconoce. Ruiz, de 31 años, vive en el Ensanche Sur de Alcorcón y trabaja en Las Tablas, perteneciente al distrito de

l-pardo/" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/noticias/distrito-fuencarral-el-pardo/" data-link-track-dtm="">Fuencarral-El Pardo, el quinto enclave con más trabajadores (146.358) de la Comunidad de Madrid. Físicamente, son 40 kilómetros de distancia. Avanzará lento, muy lento, hasta su oficina: el 60% del tiempo a una media de 20 kilómetros por hora, eso significará más de una hora y media. Dos horas si llueve. “Quizá me empadrone en el atasco”, ironiza. Ruiz es una más de las miles de víctimas de un cambio en el mapa laboral de la capital: ya no se circula tanto de la periferia al centro, el Madrid financiero se desplazó a la periferia norte. Miles de trabajadores circulan de la periferia a la periferia, pero el mapa de carreteras y de servicios públicos no se ha adaptado a ese cambio.