El Kremlin no ha dejado de recibir armamento de Teherán pese a que dispone ya de sus propias fábricas de aparatos no tripulados. Kiev se ofrece ahora a asesorar a Occidente
Rusia sigue recibiendo drones de Irán, especialmente el conocido Shahed, pese a que en estos cuatro años de invasión a gran escala de Ucrania ha ido instalando fábricas donde ya produce sus propios aparatos no tripulados. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski,
a-del-momento-para-lanzar-el-ataque-que-lo-mato.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-03-02/la-cia-siguio-durante-meses-los-movimientos-de-jamenei-a-la-espera-del-momento-para-lanzar-el-ataque-que-lo-mato.html" data-link-track-dtm="">ferviente defensor de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, estima que, desde febrero de 2022, han sido más de 57.000 los Shahed de fabricación iraní empleados contra territorio ucranio. El régimen “terrorista” iraní, dijo Zelenski en un comunicado el pasado sábado, ha facilitado, además, la tecnología necesaria para que Moscú se haya convertido en fabricante de ese mismo armamento.
“Rusia aún mantiene fuertes vínculos con la industria de defensa iraní”, aunque “el nivel de dependencia no es tan crítico para el ejército ruso” como meses atrás, explica por teléfono Vadym Kushnikov, director ejecutivo de Militarnyi, un medio ucranio especializado en defensa. Se refiere sobre todo al modelo Shahed-107, que Rusia recibe directamente de Irán, y el Shahed-236 con sistema de imagen térmica, del que, añade, “no hay evidencia de que Rusia haya fabricado”. En todo caso, cree que “sin duda” la actual ofensiva estadounidense e israelí va a afectar a la capacidad iraní de ayudar a Rusia.








