En las plazuelas viven árboles, arbustos y flores, y los niños juegan y aprenden sobre la naturaleza. Son el latir de muchas ciudades, el punto de encuentro y de relajación
Una niña dibuja atenta a los colores que garabatea en un folio en blanco. Con contornos algo titubeantes, pero bellos, traza todo aquello que representa su mundo cotidiano. La profesora ha pedido a los alumnos
erbas-urbanas-plantas-espontaneas-que-siempre-estan-presentes.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/madrid/2022-04-02/belleza-y-utilidad-de-las-hierbas-urbanas-plantas-espontaneas-que-siempre-estan-presentes.html" data-link-track-dtm="">que pinten cómo es su barrio, con los edificios que ven en el día a día. Rotuladores en ristre, manos chiquitas se esfuerzan por transmitir todas las imágenes que se agolpan en esas cabezas vivarachas. La pequeña continúa su labor, y esboza viviendas anaranjadas con muchas ventanas, coches, una panadería y, oh, sorpresa, agarra los colores verdes y marrones para llenar un lateral de la lámina con las copas de varios árboles y sus respectivos troncos.
En la silueta globosa que representa el ramaje ha añadido dos pájaros con picos gigantes y en la corteza ocre, una mariquita roja con sus respectivos puntos negros sobre los élitros. Unas margaritas blancas y amarillas lucen como pequeños soles, y la niña les ha regalado el don de la sonrisa, porque cada una tiene pintada una carita alegre, felices por florecer sobre esa hoja de papel, en la que la joven artista ha decidido incluir el minúsculo parque en el que juega cada día. Todo ese microcosmos de plantas y de animales es importante para ella, y así ha querido reflejarlo.






